El miedo del Caos: El papel de los medios de comunicación

By Alessandra Marin - mayo 26, 2024

Son las 8:31 de la mañana un 11 de septiembre del 2001 en el noticiero The Early Show. Se escucha en la televisión:

“It’s beautiful outside, perfect September day with lots of sunshine…Oh would you look at Washington uh…I’m going outside today [...]Other than that it’s kind of quiet around the country. We like quiet, it’s quiet, it’s too quiet….”

Quien diría que el día no saldría como se había pronosticado, al cabo de pocos minutos, un ataque había llegado a la nación estadounidense. Todas las cadenas televisivas comenzaron a cubrir el reportaje mostrando imágenes y videos del momento del suceso. Hora tras hora, repitiendo el triste momento, dejando plasmado en las mentes de las personas el recuerdo de los gritos y del llanto de desesperación y miedo de miles que vivieron esos momentos. 

Fuente: Cadena Ser,2011

¿Recuerdas los titulares de los periódicos? “América,atacada” “Día de la infamia”“Our nation saw evil”.Estas palabras no fueron accidentales sino que fueron diseñadas para causar un impacto de terror en la multitud , para despertar una emoción específica: el miedo. El miedo de pensar que el país que pensaban era invencible, ahora es vulnerable ante cualquier cosa. 

Ponte en el lugar del periodista, como sabemos, su misión es informar, pero lo más importante es captar la atención del público que tras el atentado quieren más respuestas; y que no mejor idea para mantener esta atención, que seguir alimentando este temor. Tal vez recuerden algún titular  días después del atentado, que decía algo como “¿Quién será el siguiente?” o “¿Estamos listos para el siguiente ataque?”. Estas frases no solo informaban, sino que insinuaban un peligro constante e inminente. 

Desde el primer momento, tras ver las imágenes nos hemos preguntado quién llega a ser el terrible enemigo. Los medios de comunicación comenzaron a construir una narrativa del “enemigo”,  como una figura oscura y amenazante. Después que la CIA informará sobre la organización autora del ataque, Al Qaeda, rápidamente los medios crearon la estandarización de imagen de la palabra terrorista: toda persona de apariencia arabe o musulmana. Este fenómeno tampoco fue accidental. Las noticias no hacían más que reforzar los estereotipos con imágenes de hombres con turbantes, mezquitas y paisajes desérticos como sinónimo de peligro y amenaza, y más si nos lo presentaban como “El enemigo, nuestro vecino”. ¿Cómo no podríamos no sentir miedo si cada día nos presentaban a estas personas como los principales sospechosos de todos los males?

Sin embargo, la cuestión va mucho más allá de los titulares y las imágenes. En un sin fin de casos, las historias personales de musulmanes y árabes que vivían en EEUU fueron  ignoradas, y completamente distorsionadas por los medios para poder enfocarse solamente en las historias que encajaban con la narrativa del enemigo interno. Esto llevó aún más a la estigmatización generalizada. 

Es con ello que se revela el profundo impacto de esta cobertura mediática sensacionalista, en donde muchas personas inocentes fueron duramente discriminadas desde miradas de sospecha hasta agresiones. 

A pesar de todo esto, también está  la otra cara de la moneda en donde se han alzado voces donde cuestionan a estos medios sensacionalistas.

Dada la coyuntura del momento, donde los principales titulares hacían énfasis en las apariencias,  al igual que exponer a las comunidades musulmanes y árabes, es donde se presentaron posturas contrarias de cómo se podrían clasificar dichos grupos como “peligrosos” y se generan cuestionamientos del manejo y formato de cómo presentaban dicha información al ojo público nacional e internacional. Uno de los exponentes más importantes de ello, fue Robert Fisk, periodista y escritor inglés quien fue corresponsal de Medio Oriente en el periódico “The Times” y posteriormente en “The Independent”. Fisk tenía la postura de cómo se percibía toda la comunidad musulmana y afgana como “peligrosa”, señalando que las acciones realizadas por Bush fueron principalmente para una reestructuración del Medio Oriente y su historia, puesto que ambos bandos han tenido múltiples altercados a lo largo del tiempo. Asimismo, considera que el 9/11 no cambió el mundo, enfatizando de cómo se volvió una narrativa y que no tiene nada que ver con los crímenes contra la humanidad:

(...) a manipulation of grief and fear in order to start a war that has nothing to do with the international crimes against humanity which took place in New York, Washington and Pennsylvania just over a year ago, and against a country that has absolutely nothing to do with those atrocities (2022, p.1).

Por otro lado, hace hincapié en cómo se muestran los periodistas al realizar las notas respecto al tema, tomando como ejemplo a un reportero perteneciente del medio CNN, el cual en el 2001, fue uno de los primeros en colocarse un casco de marino mientras estaba en Kandahar, la segunda ciudad de Afganistán. Cuando Fisk condenó este acto, los ejecutivos de CNN aclararon que la marina de EE.UU. había insistido en que se coloque el caso, lo cual no es lógico debido a que, los reporteros no tienen por qué obedecer órdenes militares, dándonos a entender que la apariencia y presentación que poseen los reporteros, sí importa a la hora de presentar cuán “grande” es la problemática.

Otro periodista que también presenta estas críticas hacia cómo es plasmado el Medio Oriente, es Glenn Greenwald, abogado y periodista que fue parte del diario “The Guardian-Edición Estadounidense”, el cual hace énfasis de cómo la administración de Bush fue alentada a cometer los actos en contra de los talibanes por parte de los medios y, consecutivamente, la población estadounidense - el 90% apoyó la guerra en Afganistán-, lo cual condujo que el país esté en contra de EE.UU. Greenwald destaca de cómo, tanto los medios y el gobierno, han alentado en que la problemática se enfoque en la venganza y el deseo de hacer justicia y valer los intereses americanos, al igual que cómo los medios del país salen enormemente beneficiados por la guerra:

(...) A huge number of people watch CNN and MSNBC when there are wars. They get to go to war zones and dress up as soldiers, you know, with camouflage flaks, and they embed with the American media. It’s exciting for them. They win awards as part of their career. They feel nationalistic. They feel like they have purpose. Telling people that they’re part of a civilization war and fighting for freedom and democracy, that makes people feel really good, especially journalists (2015, párr. 36).

Amy Goodman también es una periodista que ha presentado su postura de cómo los medios hacen control de las perspectivas de la población, especialmente en su libro Static: Government Liars, Media Cheerleader and the People Who Fight Back, donde menciona de cómo múltiples personas han sido detenidas sin cargo alguno por los sucesos del 9/11, llegando a ser deportadas y pasando por actos de tortura. Adicionalmente, cuestiona de cómo la guerra del terror impuesta por Bush, aumentó la amenaza del terrorismo en el mundo.

Los medios de comunicación en general también cambiaron su enfoque de presentación y su postura frente a hechos que puedan relacionarse con el terrorismo, desde la cobertura del atentado del 9/11 y sus consecuencias, hasta la promoción de medidas de control antiterrorista, en particular, el cambio más significativo y directo que se vió fue el inmediato cambio en la postura mediática frente al terrorismo en favor de un aumento en la firmeza de las políticas antiterroristas. Al mismo tiempo, la información referente se consideró objetiva, pese a que esta estaba claramente influenciada por el horror del 9/11 y las opiniones políticas del momento, el control estatal también fue realzado por la prensa, el Acta Patriótica de 2001 que permitía ejercer un mayor control gubernamental, por ejemplo, fue defendida por la mayoría de los medios pese a que la misma afectó profundamente las libertades individuales y aperturó debates sobre el respeto a los derechos humanos de aquellos que el gobierno consideraba “amenazas a la seguridad nacional”, dichas infracciones a las libertades individuales, e inclusive a los derechos humanos, se vieron de forma frecuente en la cárcel de Guantánamo.

El origen de las inversiones de grupos terroristas también fue algo continuamente discutido en medios de comunicación, con énfasis particular en los islámicos, y que orientó la política exterior de Estados Unidos hacia la lucha contra el terrorismo en una prioridad gubernamental y social, lo que eventualmente relegó el establecimiento de relaciones en otras regiones, como América Latina, en segundo plano, este cambio en la política también impulsó el desarrollo de la tecnología biométrica en fronteras para la prevención de amenazas terroristas, pese a que a día de hoy esta tecnología es usada para controlar la situación de migrantes ilegales en el país.

Todas estas medidas, aceptadas, promovidas y defendidas por la prensa estadounidense generó un fervor social a favor de protocolos aún más estrictos, lo que influyó sin dudas la inclinación del senado y, como consecuencia, de las decisiones políticas que se tomaron durante los primeros diez años tras el ataque.

Desde que ocurrieron los ataques en setiembre del 2001, la cobertura mediática de eventos relacionados directamente con el terrorismo tuvo un impacto a nivel social y psicológico en la sociedad estadounidense, ya que los medios de comunicación al brindar una cobertura extensa de eventos actuales, en este caso, traumáticos para los estadounidenses, han contribuído en la creación de un clima de miedo e inseguridad dentro de la sociedad. La creación de este clima se dio por la exposición continua a imágenes y noticias relacionadas a ataques, amenazas o algún tipo de peligro que llevó a muchos ciudadanos a desarrollar una percepción distorsionada sobre la frecuencia y probabilidad real de ocurrencia de estos eventos que muestran.

En lo que respecta al impacto psicológico, este se manifestó de diversas formas, por ejemplo se puede tomar en cuenta el estrés, la hipervigilancia, evitar lugares o situaciones percibidas como peligrosas e incluso desarrollar cierto desprecio, esto se debe a la calidad de información que se muestra hacia la población cuyo objetivo a parte de informar a la población, que puede ser un objetivo secundario, es tener mayor sintonía y acogida de la sociedad, ya que resulta más atrayente el enfoque hacia culpar un grupo de manera directa. Esto a largo plazo afectó la calidad de vida de los ciudadanos, las relaciones interpersonales y el funcionamiento cotidiano de cada individuo debido al contenido que consume por los medios de comunicación. 

Además, la cobertura mediática influyó en la información sobre las percepciones y las actitudes sociales de las personas, fomentando la estigmatización, la xenofobia y la polarización en grupos específicos, como es el caso hacia los islamistas, musulmanes al enfatizar las diferencias ideológicas y fomentar posiciones antagónicas en torno a temas que se relacionen con la seguridad, la migración, las políticas de los países externos que se relaciones al terrorismo y sus planes de acción frente a un evento similar, lo cual erosiona la cohesión y la confianza social dentro de las comunidades sociale, además de originar estereotipos de prejuicios hacia los grupos étnicos y religiosos, con ello fomentando rechazo, desconfianza, y en casos extremos actos de violencia, hasta muert ya que la inseguridad mostrada a la población llevó a algunos ciudadanos a modificar sus patrones de comportamiento en lugares públicos. Es por ello que se considera importante que los medios de comunicación aborden esta clase de temas de manera responsable, equilibrada, donde se enfatice la resiliencia y solidaridad dentro de la sociedad, en lugar de alimentar el miedo y la división social dentro del territorio estadounidense. 

Asimismo, dichos eventos catalogados como traumáticos para la sociedad estadounidense y la forma en la que esta información fue divulgada por los medios de comunicación otorgó una percepción diferente respecto al terrorismo y seguridad dentro del país, como lo es en el aumento de la sensación de vulnerabilidad e inseguridad instalado en la población, cuya consecuencia fue cambios en las prioridades, en las políticas de seguridad y comportamiento de la sociedad. Por ejemplo, se produjo un aumento en el gasto y los recursos que son destinados a la seguridad interior que también engloba la vigilancia, la inteligencia, técnicas de protección a la sociedad con el objetivo de prevenir futuros ataques. Sin embargo, a pesar de ser un aspecto positivo dentro del país, a su vez conlleva una mayor restricción de libertades individuales y una mayor indagación de las actividades y movimientos que realizan las personas para preservar la seguridad colectiva. Desde un punto de vista crítico, a pesar de ser medidas que brinden una mayor sensación de protección, también se generaron debates sobre conseguir un equilibrio entre los derechos civiles y la seguridad. 

La percepción que persiste del terrorismo, es catalogado como una amenaza constante que impactó en la psicología social, el desenvolvimiento de las personas y la forma en la que se integran dentro de la comunidad. Algunos sectores de la población por ejemplo han adoptado, desarrollado actitudes de desconfianza hacia grupos que son considerados como “diferentes” a lo que acostumbran ver, generando rechazo y promoviendo discriminación que hasta la fecha puede verse, persistiendo principalmente por la divulgación de este tipo de información hacia grupos principalmente de otras religiones o etnias. Esta es una situación lamentable y frustrante ya que ha dificultado la integración y diálogo intercultural, al mismo tiempo favoreció la polarización política y la aparición de discursos populistas que capitalizan el miedo y la inseguridad dentro de la sociedad, ganando la simpatía de estos para lograr algún tipo de poder sobre ellos.

La responsabilidad y ética periodística juegan un papel importante dentro de la cobertura de eventos relacionados con el terrorismo y la seguridad nacional en Estados Unidos. Los medios de comunicación tienen el deber de informar con precisión, equilibrio, objetividad y sensibilidad para evitar que la difusión de información sea de carácter alarmista o sensacionalista, ya que esto originaría sembrar miedo, ansiedad y otros comportamientos inadecuados en la población. Se debería priorizar el rigor, la verificación de datos y contextualización concreta de los acontecimientos para que pueda ayudar a los ciudadanos a comprender la magnitud de un evento que ocurre en el presente, de modo que se evite caer en la exageración o distorsión de la información. A todo ello, ¿existe un debate respecto al tipo de información que se brinda hacia la sociedad? 

En efecto, existe un debate en torno a la ética mediática del terrorismo en Estados Unidos. Por un lado, hay quienes argumentan que los medios de comunicación tienen la obligación de informar de manera exhaustiva y en tiempo real sobre estos temas con el fin de mantener la opinión pública alertada y presionar a las autoridades que puedan actuar en caso sea necesario, además, sostienen que una cobertura detallada y transparente es clave para poder rendir cuentas hacia la ciudadanía. 

Por otro lado, hay quienes argumentan y cuestionan el enfoque sensacionalista y la excesiva atención que a veces se presta hacia los protagonistas de dichos eventos con gran impacto en Estados Unidos ya que consideran que es un tipo de atención especial que se les otorga y/o puede tener efectos no deseados en las personas como puede ser la inspiración o influencia a cometer los mismos actos. También se comenta y analiza si es considerado correcto divulgar información de este tipo ya que podría ser un tipo de frustración hacia las autoridades y las operaciones que pueden o no tener para combatir o disminuir casos similares. 

Entonces, ¿cómo puedo hacer del periodismo como un medio informativo responsable? Pues, en primer lugar se puede promover mayor sensibilidad y cautela con la información. Ello implica evitar el sensacionalismo, el uso de imágenes que inciten algún tipo de negatividad, al contrario se puede optar por la priorización de la contextualización, análisis de los hechos y comprensión. Luego se puede considerar el aumento de rigurosidad en la verificación y contrastación de los datos, de manera que se busque evitar la difusión de rumores o información no confirmada que genere confusión o pánico en sus espectadores. Por último, se puede impulsar mayor coordinación y colaboración entre los medios y agencias gubernamentales que se encargan de la seguridad nacional ya que permitiría establecer pautas y protocolos para la divulgación de información sensible sin comprometer las labores de inteligencia y prevención. 

¿Has notado cómo solamente imágenes pueden moldear tu percepción del enemigo y del mundo? A lo largo de este blog, hemos visto cómo los medios han construido y perpetuado narrativas de terror. Los titulares no solo informan , sino que también moldean la percepción pública, normalizando así la discriminación y la estigmatización. Asimismo, se ha visto cómo estas campañas mediáticas llegaron a apoyar, con su postura dominante, a políticas de seguridad extremas y contribuyeron a esa narrativa que justificaba la Guerra contra el Terror.

Es por ello,¿Hasta qué punto deben llegar los periodistas y las organizaciones de noticias para ser conscientes del poder que tiene para influir en la opinión pública y política, y en consecuencia, en la vida de las personas? La responsabilidad de los medios es un tema crucial, la ética periodística demanda una cobertura equilibrada y justa, más que nada en tiempos de crisis. Es por ello que se busca propuestas de periodismo más responsable que incluya una presentación más diversa y precisa de las comunidades afectadas, así como un enfoque en historias que humanicen a aquellos que han sido estigmatizados. De ningún motivo se debería normalizar la discriminación.


Cada vez estamos más cerca de concluir esta búsqueda de la verdad. En cada repercusión que dejó el rugido del caos del 11-S, yace la nueva perspectiva de cómo vemos el mundo y de nuestras certezas más arraigadas. ¿A que más cambios nos trajo todo esto? Podremos algún día dejar de influenciarnos tanto de los medios de comunicación?

Descúbrelo en nuestro próximo post, donde exploramos el impacto un poco más global de este suceso. Pero antes de despedirnos, te invitamos a unirte a nosotros en este viaje. ¿Qué opinas sobre el papel de los medios en la sociedad post 11-S? ¿Cómo podemos, como sociedad, fomentar un periodismo más ético y consciente? 

En cada paso que nos expandimos en el caso, nos acercamos más y más al corazón mismo de la oscuridad. ¿Estás listo para enfrentar el antes y el después del mundo? Recuerda, la elección es tuya. Nos despedimos con la promesa de que nuestra próxima reunión será aún más intrigante y reveladora. 

Hasta pronto,

Atte. Editores del Pensamiento Gris


Bibliografía:

    Barrientos, F. (2008). "La Política Antiterrorista de Estados Unidos". Revista Política y Estrategia. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5622194.pdf

    Fisk, R. (2002). "11 September: Ask who did it but, for heaven’s ... Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona - CCCB. https://www.cccb.org/rcs_gene/robert_fisk_en.pdf 

    Fisk, R. (2007). Robert Fisk: Even I question the “truth” about 9/11. Belfast Telegraph. https://www.belfasttelegraph.co.uk/news/world-news/robert-fisk-even-i-question-the-truth-about-911/28461961.html

    Fisk, R. (2011). Robert Fisk: For 10 years, we’ve lied to ourselves to avoid asking the. The Independent. https://www.independent.co.uk/voices/commentators/fisk/robert-fisk-for-10-years-we-ve-lied-to-ourselves-to-avoid-asking-the-one-real-question-2348438.html

    Goodman, A., Shaikh, N., & Greenwald, G. (2015). Glenn Greenwald on “Submissive” Media’s Drumbeat for War and “Despicable” Anti-Muslim Scapegoating. Democracy Now! https://www.democracynow.org/2015/11/19/glenn_greenwald_on_submissive_medias_drumbeat 

    Karlin, M. (2019). Amy Goodman Called Out Government Liars and Media Cheerleaders in a 2006 | BuzzFlash Interview. BuzzFlash. https://buzzflash.com/flashback/goodman-democracynow

    Muñoz ,B. (2007).  ¿Realidad o ficción ?: el impacto comunicativo del 11-s. Estudios e Pesquisas em Psicologia, 7(3) Recuperdao de: http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1808-42812007000300017

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